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Fenomenología y ontología en Lukács

Antonino Infranca - Julho 2004
Tradução: Gabriel Livov
 

Es sabido que en la producci√≥n filos√≥fica del √ļltimo Luk√°cs el trabajo se asume como la categor√≠a fundante del ser social, mientras que resulta menos evidente el hecho de que ya en Historia y conciencia de clase el problema del trabajo fue afrontado como elemento, si no fundante, s√≠ al menos fundamental del ser social. La diferencia entre los an√°lisis luk√°csianos del problema del trabajo refleja la divergencia de perspectiva entre las dos mayores obras del marxismo de Luk√°cs. Creo, sin embargo, que una diferencia de tal clase no debe ser le√≠da necesariamente en t√©rminos de incompatibilidad y de contradicci√≥n rec√≠proca, sino que, por el contrario, puede leerse en t√©rminos de sucesi√≥n l√≥gica. Es necesario tener presente, ante todo, que en Historia y conciencia de clase el problema que Luk√°cs se plantea es el de reconstruir la g√©nesis de la conciencia del proletariado a trav√©s de la g√©nesis-estructura del proceso de trabajo extra√Īante, que asimila al obrero al objeto producido, dominado, por lo tanto, a su vez por el car√°cter fetichista de la mercanc√≠a. La conciencia del obrero es, en este punto, la conciencia misma del objeto, y la superaci√≥n de este mismo estado de cosas equivale al proceso capaz de abrir al proletariado la perspectiva de una inversi√≥n de la sociedad capitalista; el itinerario de Luk√°cs hacia la prefiguraci√≥n de una autoconciencia no extra√Īada parece recalcar en muchos sentidos el m√©todo de la hegeliana ciencia de la experiencia de la conciencia. La perspectiva de Historia y conciencia de clase es, entonces, fenomenol√≥gica y, al igual que la fenomenolog√≠a hegeliana, la perspectiva de Luk√°cs presupone - y al mismo tiempo conduce hacia - la emergencia de una dimensi√≥n estrictamente ontol√≥gica, aun si se esfuerza por moverse a partir del inmediato ser-precisamente-as√≠ hist√≥rico del proceso de trabajo. El misterio de la forma mercanc√≠a equivale entonces al horizonte fenom√©nico a partir de cuya interna dialectizaci√≥n debe emerger la verdadera y originaria esencia del proceso productivo.

Este cuadro de mediaciones se halla todavía presente en el Lukács de la Ontología del ser social, sólo que, en rigor, en calidad de presupuesto, de tal modo que la teoría del ser social puede finalmente especificar en el trabajo, sin ulteriores reconstrucciones, el punto de partida adecuado para una exposición ontológica de su objeto. Precisamente, tal como es anunciado de modo drástico en la apertura de la segunda parte de la obra:

Para exponer en términos ontológicos las categorías específicas del ser social, su desarrollo a partir de las formas de ser precedentes, su vínculo con éstas, su estar fundadas sobre éstas, su distinción respecto de éstas, es necesario comenzar con el análisis del trabajo [1].

Esta hip√≥tesis de lectura de la relaci√≥n entre ambas obras luk√°csianas no se propone desconocer las divergencias, sustanciales en algunos aspectos, que pueden registrarse entre las dos fases del pensamiento del fil√≥sofo h√ļngaro. En particular, no parece l√≠cito ignorar la posici√≥n expl√≠cita asumida por el propio Luk√°cs, quien recuerda, por ejemplo en el prefacio de 1967 a Historia y conciencia de clase, que la ausencia de distinci√≥n entre objetificaci√≥n*, como categor√≠a de ejercicio del dominio del hombre sobre la realidad, y extra√Īaci√≥n, en tanto forma hist√≥ricamente caracterizada de la objetificaci√≥n, consisti√≥ en el error espec√≠fico de esa obra [2]. Existe entonces una diferencia de juicio sustancial, que debe afrontarse por otra parte como fruto de una transformaci√≥n tambi√©n importante de la posici√≥n de Luk√°cs en relaci√≥n con Hegel y con Marx. Tampoco debe entenderse esta diferencia en t√©rminos que enfrenten dr√°sticamente a las matrices hegeliana y marxiana del pensamiento de Luk√°cs. Por el contrario, as√≠ como es verdad que el Luk√°cs de 1923 se acerca a la apreciaci√≥n que Marx da del trabajo en El Capital y en Teor√≠as sobre el plusvalor, manteniendo siempre el di√°logo con el horizonte hegeliano, tambi√©n resulta verdadero que el Luk√°cs de la Ontolog√≠a no s√≥lo hace uso de la dial√©ctica hegeliana, sino que recupera, junto con las categor√≠as hegelianas, tambi√©n las de la filosof√≠a cl√°sica (sobre todo aristot√©lica) [3].

No s√© hasta qu√© punto es leg√≠timo retomar literalmente la autocr√≠tica de Luk√°cs, tal como ha hecho, por ejemplo, Colletti en su obra El marxismo y Hegel [4], en el pasaje en que se afirma que la formulaci√≥n de la teor√≠a de la alienaci√≥n en Historia y conciencia de clase se opone al planteamiento marxiano [5]; Luk√°cs confundir√≠a, entonces, la alienaci√≥n hegeliana, que se refiere a la objetividad natural identificada como momento de la exterioridad y heterogeneidad del ser respecto del pensar, con la alienaci√≥n marxiana, seg√ļn la cual el ser otro del objeto radica en su car√°cter de mercanc√≠a y capital, y por lo tanto de instrumento para el sometimiento del trabajo al capital. En realidad, la posici√≥n asumida por Luk√°cs en este sentido no puede hacernos olvidar que, si bien resinti√©ndose a causa del peso de ese "impasse" inicial y de esenciales aportes hegelianos en lo que concierne a las categor√≠as clave de Historia y conciencia de clase, el problema de la alienaci√≥n se aborda, de todos modos, desde un enfoque t√≠picamente marxista. El mismo Luk√°cs no ignoraba por cierto la diferencia entre los conceptos de alienaci√≥n de Hegel y de Marx. Aun teniendo presente la motivaci√≥n a la que hace referencia la autocr√≠tica luk√°csiana, es decir, el desconocimiento de los Manuscritos econ√≥mico-filos√≥ficos en el momento de la redacci√≥n de Historia y conciencia de clase, debe remarcarse el hecho de que en el an√°lisis de la extra√Īaci√≥n no falta una rigurosa lectura del Marx maduro, justamente ese Marx tan poco "humanista" y tan eficazmente orientado al an√°lisis cient√≠fico del modo de producci√≥n capitalista. Por lo tanto, la fuerza pol√©mica de la autocr√≠tica de Luk√°cs deber√≠a diluirse, en mi opini√≥n, tambi√©n a la luz del hecho de que precisamente el esfuerzo de Luk√°cs por hallar en El Capital y en Teor√≠as sobre el plusvalor la cr√≠tica marxiana de la extra√Īaci√≥n tiene el efecto de anticipar y de preconstituir gran parte del debate encendido posteriormente en torno a este problema, a partir de la publicaci√≥n de los Manuscritos econ√≥mico-filos√≥ficos. En realidad, tambi√©n el √ļltimo Luk√°cs tiende a rastrear en Marx el germen hegeliano, y en algunos aspectos sigue trascendiendo a Marx para volver a acoplarse directamente a Hegel, llegando a ser de este modo una suerte de "compa√Īero de escuela" ideal del mismo Marx.

Un momento importante de esta reconstrucci√≥n es El joven Hegel, la obra en la cual Luk√°cs hace culminar todo el desarrollo juvenil de Hegel en las categor√≠as de la alienaci√≥n y del trabajo. Estas √ļltimas ser√≠an luego retomadas por Marx, s√≥lo que en los t√©rminos de una asunci√≥n "invertida" [6]. El sentido de El joven Hegel consiste justamente en mostrar que el m√©todo dial√©ctico marxiano es absolutamente ortodoxo en t√©rminos hegelianos, precisamente en cuanto no puede aplicarse a las mismas categor√≠as a trav√©s de las cuales √©ste se ha desarrollado originariamente. Marx adoptar√≠a las categor√≠as hegelianas del modo dial√©ctico com√ļn a ambos. Veremos a continuaci√≥n que Luk√°cs se apropia de este m√©todo cuando en Historia y conciencia de clase intenta definir una "fenomenolog√≠a de la conciencia obrera".

M√°s significativo es en cierto sentido, dentro de la autocr√≠tica luk√°csiana, el reconocimiento del l√≠mite esencial de Historia y conciencia de clase en la falta de un an√°lisis ontol√≥gico-gen√©tico del trabajo, que permitir√≠a anclar el estudio del fen√≥meno de la extra√Īaci√≥n no s√≥lo en la dimensi√≥n subjetiva y explicar el conjunto de la totalidad social en todos sus aspectos fundamentales. Esta ausencia era la causa del car√°cter idealista de la obra de 1923, tal como sostiene el mismo Luk√°cs:

Sin duda intenta Historia y conciencia de clase comprender todos los fen√≥menos ideol√≥gicos por su base econ√≥mica, pero la econom√≠a queda conceptualmente estrechada al eliminar de ella su fundamental categor√≠a marxista, a saber, el trabajo en cuanto mediador del intercambio de la sociedad con la naturaleza. Mas esa deficiencia es consecuencia natural de la actitud metodol√≥gica b√°sica. Ella acarrea a su vez la deaparici√≥n de las verdaderas pilastras reales de la imagen marxista del mundo, y el intento de explicitar con mayor radicalidad las √ļltimas consecuencias revolucionarias del marxismo fracasa necesariamente por falta de fundamentaci√≥n econ√≥mica. Se entiende sin m√°s que desaparezca inevitablemente la objetividad ontol√≥gica de la naturaleza, la cual constituye el fundamento √≥ntico de ese intercambio o metabolismo. Pero tambi√©n se pierde entonces la interacci√≥n misma que impera entre el trabajo, entendido de modo aut√©nticamente materialista, y el desarrollo de los hombres que trabajan [7].

El sentido de esta cr√≠tica se esclarece si consideramos que se hace manifiesta a manos del Luk√°cs que est√° trabajando en la Ontolog√≠a y que se trata de una cr√≠tica que proviene de una perspectiva ontol√≥gica ya definitivamente perfilada. Y si es verdad que la carencia lamentada por Luk√°cs determina, como √©l sostiene, el car√°cter idealista de la obra, es tambi√©n verdad que, para eliminar este "idealismo", Luk√°cs ha debido en lo sucesivo explicitar su relaci√≥n con Arist√≥teles y con Hegel, rediscutiendo incluso todo lo que las problem√°ticas marxianas hab√≠an heredado de estos dos fil√≥sofos [8]. Es necesario finalmente considerar, en lo que concierne al juicio cr√≠tico expresado por el viejo Luk√°cs sobre Historia y conciencia de clase, que este juicio no puede no estar fuertemente condicionado por la conciencia, en muchos aspectos tambi√©n inc√≥moda, del rol que una obra como Historia y conciencia de clase hab√≠a jugado no s√≥lo en el interior de la perspectiva marxista sino tambi√©n en el √°mbito del denominado pensamiento burgu√©s. Persiste, de todos modos, el hecho de que justamente en los √ļltimos a√Īos de vida del fil√≥sofo h√ļngaro este juicio parece haber sido revisado, como ha mostrado Tertulian teniendo en cuenta Pensamiento vivido, la autobiograf√≠a de Luk√°cs:

[Lukács] parece de este modo reconsiderar su actitud autocrítica, totalmente negativa, contra la tesis sostenida en el libro de juventud. El autor proyecta sobre Historia y conciencia de clase una luz del todo favorable, en tanto expresión de una tendencia liberadora, antiburocrática y antisectaria [9].

El mismo Lukács no puede no darse cuenta de que los equívocos relacionados con la suerte histórica de Historia y conciencia de clase no quitaban nada al mérito de haber abierto para el marxismo el horizonte de la problemática de la alienación y, por lo tanto, de haber creado una "situación" filosófica, tal como le contestaban sus mismos alumnos [10]; y tanto es así, agregaría, que una situación filosófica de tal clase determina por su parte una situación histórica. No es indiferente para la misma historia del desarrollo del marxismo, también en esa dirección que Historia y conciencia de clase había teorizado, que precisamente esta obra haya permitido a decenas de intelectuales adherirse al marxismo y que haya constituido un fuerte punto de referencia para la teoría crítica frankfurtiana.

La relaci√≥n oscilante que Luk√°cs instaura con el binomio Hegel-Marx y el an√°lisis de la alienaci√≥n, de la extra√Īaci√≥n y del trabajo constituyen los t√©rminos a partir de los cuales es posible examinar una hip√≥tesis de continuidad entre Historia y conciencia de clase y Ontolog√≠a del ser social.

Antes de tratar las virtudes de este examen querr√≠a a√ļn abrir un peque√Īo par√©ntesis a prop√≥sito de la relaci√≥n alienaci√≥n-extra√Īaci√≥n. En la Ontolog√≠a, Luk√°cs puntualiza, incluso a nivel terminol√≥gico, la distinci√≥n entre estos conceptos. Por alienaci√≥n (Ent√§usserung) entiende el momento marcado por cualquier acto de exteriorizaci√≥n del hombre hacia lo externo. Con extra√Īaci√≥n (Entfremdung) se refiere al proceso de extra√Īaci√≥n que el objeto producido determina en el sujeto operante, t√≠pico del modo de producci√≥n capitalista. Con el fin de evitar equ√≠vocos me atender√© a esta distinci√≥n tambi√©n en referencia a las tem√°ticas de Historia y conciencia de clase.

El joven Hegel concluye precisamente con el an√°lisis de la alienaci√≥n como categor√≠a central de la Fenomenolog√≠a del esp√≠ritu. En las fichas, todav√≠a in√©ditas [11], de Luk√°cs sobre la Fenomenolog√≠a, que probablemente constituyen el primer paso en la elaboraci√≥n de El joven Hegel, es posible rastrear referencias expl√≠citas a la alienaci√≥n. Resulta particularmente interesante que la categor√≠a de la "Utilidad", en la secci√≥n del "Esp√≠ritu" [12], empuja a Luk√°cs a la lapidaria consideraci√≥n: "¬°La mercanc√≠a!" [13]. En el par√°grafo hegeliano sobre la creaci√≥n del mundo [14], en la secci√≥n "Religi√≥n", Luk√°cs anota: "Entonces para H[egel] la ¬Ďcreaci√≥n del mundo¬í es una expresi√≥n mitol√≥gica para hablar de la alienaci√≥n del esp√≠ritu" [15]. Junto a la expresi√≥n de Hegel "El momento del ser all√≠ inmediato se da en el contenido del concepto" [16], Luk√°cs anota: "Con ello el trabajo caracter√≠stico, la animalidad" [17]. Como puede notarse, las observaciones de Luk√°cs se refieren a pasajes de la Fenomenolog√≠a donde la referencia al trabajo no es expl√≠cita.

Luk√°cs se inclina entonces a utilizar trabajo y alienaci√≥n como conceptos complementarios capaces de explicar toda la estructura de la Fenomenolog√≠a. Su hip√≥tesis puede parecer correcta en la medida en que el trabajo es le√≠do como el proceso a trav√©s del cual se determina la alienaci√≥n del sujeto, pero √©sta obviamente es ya una interpretaci√≥n. La noci√≥n de trabajo se transforma en una categor√≠a constituida con anterioridad a la de alienaci√≥n, una suerte de "modelo" de esta √ļltima, su estructura originaria.

Esta forma de relaci√≥n entre trabajo y alienaci√≥n apareci√≥ ya en Historia y conciencia de clase, anticipando al mismo tiempo el v√≠nculo categorial entre trabajo, reproducci√≥n y extra√Īaci√≥n, tal como se desarrolla en la Ontolog√≠a.

Como es sabido, en Historia y conciencia de clase, Lukács ve en el fetichismo de la mercancía el momento determinante de la totalidad misma del ser social y, bajo este punto de vista, la reificación se le aparece como la categoría universal que modela el modo de ser de la sociedad y de la actitud de los hombres hacia ella. El ser social aparece sofocado en su propia esencia por la forma fetichista de la mercancía, que produce la alienación de la estructura originaria. El carácter de fetiche de la mercancía no sólo ha transformado al sujeto en cosa, sino que ha también alterado el proceso de civilización, el cual, surgido como dominio sobre la naturaleza, conocía hasta la llegada del capitalismo el predominio de las relaciones naturales en el enlace orgánico con la naturaleza y en las formas del ser social. La reificación, generada en el mismo proceso de trabajo dominado por la forma fetichista de la mercancía, termina por subvertir, a su vez, a la totalidad de la sociedad burguesa. La cosificación gobierna la apariencia fenóménica inmediata del mundo y de la conciencia. De aquí un modelo de análisis que debe él mismo proceder a partir de la asunción del carácter en cierto sentido originario de la forma fetichista de la mercancía que, mediante la reificación impuesta por ella al proceso de trabajo y al sujeto productor, envuelve el todo social como forma fenoménica de la sociedad capitalista.

La totalidad social se halla por completo parcializada y el sujeto no es ya capaz de interactuar con el complejo social en su conjunto, sino s√≥lo con la parte de √©l con la que sucesivamente se enfrenta. La totalidad se extrav√≠a y la interacci√≥n sujeto-objeto no sucede directamente sino que es mediada por el car√°cter fetichista de la mercanc√≠a. Los esquemas adoptados en el proceso de producci√≥n industrial terminan por extenderse hacia el todo social. El elemento dominante en el proceso de trabajo no es ya la relaci√≥n sujeto-objeto, que ha sido seccionada en operaciones parciales particulares, sino la segmentaci√≥n de tal relaci√≥n. El sujeto interact√ļa as√≠ con el proceso productivo segmentado, impuesto por el car√°cter reificante del fetichismo de la mercanc√≠a, y no ya con el objeto. La segmentaci√≥n llega a ser un modo de vida, y no s√≥lo de producci√≥n, de ese mismo ser social. Dado que √©sta se instaura en el proceso de trabajo con el fin de aumentar la producci√≥n y producir, en consecuencia, m√°s mercanc√≠as, el mismo car√°cter fetichista de la mercanc√≠a se transforma no s√≥lo en el factor dominante de la producci√≥n sino tambi√©n en el elemento con el cual el sujeto interact√ļa. El fetichismo de la mercanc√≠a se convierte en la sociedad capitalista en factor dominante porque toda la sociedad padece el dominio del momento avasallante de la econom√≠a. La totalidad social se aparece ante el sujeto-trabajador bajo el velo del fetiche de la mercanc√≠a.

Aun sin profundizar ulteriormente los nudos problem√°ticos particulares del pensamiento desplegado por Luk√°cs en Historia y conciencia de clase y deteni√©ndome sobre el planteamiento general del discurso acerca de la totalidad de la sociedad capitalista, me parece claro, en este punto, que resulta susceptible de muchas perplejidades la afirmaci√≥n seg√ļn la cual la ausente distinci√≥n entre objetificaci√≥n -marxianamente le√≠da como forma natural y eterna del proceso de trabajo - y extra√Īaci√≥n - entendida como modo de ser propio del trabajo en la sociedad capitalista - es imputable a un error de Luk√°cs. El error subsistir√≠a, sin duda, si el objetivo de Historia y conciencia de clase fuera el de una exposici√≥n ontol√≥gica del trabajo y, en consecuencia, de las categor√≠as del ser social. Pero el an√°lisis de Historia y conciencia de clase parte, en plena conciencia, del dato f√°ctico de la modificaci√≥n hist√≥ricamente operada sobre la estructura del proceso de trabajo a manos de la forma capitalista de producci√≥n; y ya que el proceso de trabajo, aun en la conciencia de esta condici√≥n, opera ya en la perspectiva luk√°csiana como categor√≠a fundante de las formas de existencia y de comprensi√≥n del ser social, la estructura del trabajo extra√Īado no puede m√°s que constituir el punto de partida, no s√≥lo material sino tambi√©n formal, de todo el an√°lisis de Luk√°cs. Justamente en homenaje a esa pregnancia ontol√≥gica del v√≠nculo entre trabajo y ser social, que se convertir√° luego en tem√°tica del √ļltimo Luk√°cs, el punto de partida de toda la perspectiva de an√°lisis de Historia y conciencia de clase no puede evitar estar marcado por el aparecer de la forma extra√Īada del trabajo. La distinci√≥n entre objetificaci√≥n y extra√Īaci√≥n y, por lo tanto, el aparecer de la alternativa en relaci√≥n con esa forma no puede entonces constituir un punto de partida preliminar, sino el punto de llegada al que se dirige el movimiento dial√©ctico de Historia y conciencia de clase.

El hegelianismo de Lukács, entonces, se deja apreciar no sólo en la aplicación metodológica de la dialéctica hegeliana, que Lukács opera para explicar desde adentro el devenir de la totalidad de la sociedad capitalista, sino también en el resultado por el cual, entre las perspectivas de Historia y conciencia de clase y de la Ontología, parece constituirse de hecho, si no en la conciencia del mismo autor, un juego de tensiones y de relaciones análogo al que existe entre Fenomenología y Ciencia de la Lógica.

Que la perspectiva de Historia y conciencia de clase es fenomenológica es una aclaración no por cierto desacostumbrada en el marco de los estudios lukácsianos. Lobomir Sochor, en su ensayo sobre Lukács y Korsch asevera:

Parece evidente a primera vista que Historia y conciencia de clase habría debido ser el contrapunto marxista de esta obra de Hegel [la Fenomenología], es decir una especie de fenomenología de la conciencia de clase del proletariado, una reconstrucción de su evolución desde la inmediatez reificada hasta la presupuesta identidad revolucionaria con su objeto [18].

Pero si esta consideración es válida, no es difícil ver que la relación entre Historia y conciencia de clase y Ontología del ser social puede ser leída en términos de cambio de perspectiva, sin que este pasaje tenga que renegar y contradecir la validez de un itinerario teórico que, como el de Historia y conciencia de clase, puede ser superado sólo porque y cuando ha sido a fin de cuentas recorrido. A su vez, el análisis fenomenológico de Historia y conciencia de clase supone profundamente la vigencia de la perspectiva ontológica, precisamente en el momento en que individualiza en el fetichismo de la mercancía el principio de la sociedad capitalista; principio que, como he puesto de manifiesto, envuelve el conjunto de la totalidad social hasta involucrar al mismo modo de existencia individual de todos los que están insertos en esta sociedad; existencia individual que presupone cuando caracteriza al proletariado como dominado, y en cierto sentido creado, por este proceso de producción reificado, como el objeto mismo de ese proceso reificante; hasta el punto de que, como dice Lukács, la conciencia del proletariado nace como conciencia del objeto:

Ante todo, el trabajador no puede llegar a ser consciente de su ser social m√°s que si es consciente de s√≠ mismo como mercanc√≠a. Su ser inmediato le inserta -como se ha mostrado- en el proceso de producci√≥n como puro y mero objeto [Objekt]. Al revelarse esa inmediatez como consecuencia de m√ļltiples mediaciones, al empezar a quedar claro todo lo que presupone esa inmediatez, empiezan a descomponerse las formas fetichistas de la estructura de la mercanc√≠a: el trabajador se reconoce a s√≠ mismo y reconoce sus relaciones con el capital en la mercanc√≠a. Mientras siga siendo pr√°cticamente incapaz de levantarse por encima de esa funci√≥n de objeto, su conciencia ser√° la autoconciencia de la mercanc√≠a, o dicho de otra manera, el autoconocimiento, el autodescubrimiento de la sociedad capitalista, fundada en la producci√≥n y el tr√°fico de mercanc√≠as [19].

Es claro que este análisis parte siempre del dato fenomenológico del cual se extrae la génesis de la conciencia. Pero, al mismo tiempo, lo que apremia es la emergencia de la dimensión ontológica en sus propios términos, posible más allá pero no independientemente del plano fenomenológico de la relación entre conciencia y autoconciencia de su objeto. Ello se muestra todavía con más evidencia en un pasaje sucesivo:

En la determinación marxiana, antes aducida, del trabajo capitalista hemos encontrado la contraposición entre el individuo aislado y la generalidad abstracta en la cual se media para este sujeto la relación de su trabajo con la sociedad [20].

Es ésta precisamente la dimensión que será desarrollada en la Ontología: la referencia del trabajo individual a la sociedad. De hecho, el fetichismo de la mercancía no hace más que ocultar la esencia que subyace a él; es decir que la mercancía es un producto del trabajo humano, es esencia humana cristalizada. El plano fenomenológico se quiebra y aflora el carácter esencial-ontológico de la mercancía: el trabajo. Pero en este nuevo plano de problemas Historia y conciencia de clase se halla presupuesta: debe hallarse necesariamente presupuesta, dado que representa el análisis fenomenológico necesariamente preliminar del problema de la totalidad, que abre camino a la nueva definición ontológica del problema. En la Ontología, el problema central no radica en analizar la totalidad escindida para que sea posible recrearla, sino antes en saber a partir de qué se ha generado esta totalidad. Por este motivo puede considerarse la Ontología como el cumplimiento natural del análisis fenomenológico conducido por Historia y conciencia de clase.

Es necesario volver a recordar los términos de la autocrítica lukácsiana:

S√≥lo cuando las formas objetificadas de la sociedad cobran o asumen funciones que ponen la esencia del hombre en contraposici√≥n con su existencia, someten la esencia humana al ser social, la deforman o desgarran, etc., se produce la relaci√≥n objetivamente social de extra√Īaci√≥n y, como consecuencias necesarias, todas las caracter√≠sticas de la extra√Īaci√≥n interna. Esta dualidad no se respeta en Historia y conciencia de clase [21].

La carencia lamentada por Lukács se debe precisamente a la ausencia de un análisis ontológico que defina el plano de las relaciones entre el ser social y la esencia humana; es solamente a la luz de este análisis que la dualidad en cuestión podía ser reconocida, pero a su vez la ausencia de éste no puede ser vista como un defecto. En Historia y conciencia de clase, Lukács se dedica necesariamente a la comprensión del plano fenomenológico de las relaciones entre el sujeto y el objeto del proceso de trabajo, tal como se determina en el interior de la sociedad capitalista. En este punto, sólo la Ontología puede explicar este nexo entre ser y esencia que se desprende acabadamente del análisis ontológico-genético del trabajo.

Pero, al mismo tiempo, tambi√©n las cr√≠ticas dirigidas hacia el √ļltimo Luk√°cs por los sostenedores de la mayor relevancia te√≥rica de Historia y conciencia de clase frente a la Ontolog√≠a pierden eficacia, si se lee la relaci√≥n entre ambas obras de un modo seg√ļn el cual la perspectiva inmediatamente ontol√≥gica del √ļltimo Luk√°cs presupone, en realidad, todo el camino fenomenol√≥gico recorrido por Historia y conciencia de clase. Por lo tanto, no se trata de privilegiar un Luk√°cs a costa del otro, sino de leer el tr√°nsito evolutivo necesario, y no por cierto casual, de Luk√°cs.

Y si en la Ontolog√≠a la categor√≠a fundamental es el trabajo y no ya la extra√Īaci√≥n, tal como suced√≠a en Historia y conciencia de clase, la extra√Īaci√≥n se halla sin embargo presente bajo el punto de vista de la manipulaci√≥n de las conciencias operada por los medios masivos de comunicaci√≥n, los cuales progresivamente tienden a convertirse en medios de interrelaci√≥n entre el sujeto y el todo social. Como en el caso de la segmentaci√≥n, la manipulaci√≥n de las conciencias impulsa al sujeto a interactuar con aspectos individuales de la sociedad y no ya con la totalidad social. La diferencia de panorama anal√≠tico es notable pero, para subrayar ciertas l√≠neas de continuidad en el pensamiento de Luk√°cs, recuerdo que ya en Historia y conciencia de clase hab√≠a afrontado el problema de la manipulaci√≥n de las conciencias en las p√°ginas dedicadas al an√°lisis de la extra√Īaci√≥n causada por el trabajo administrativo. En esas p√°ginas Luk√°cs remarcaba el hecho de que los empleados, si bien sometidos a un trabajo alienante, no pasaban a formas de protesta activa probablemente porque sobre ellos actuaba de manera preponderante un fen√≥meno de manipulaci√≥n de las conciencias.

La diferencia que se repropone en esta doble visi√≥n de Luk√°cs entre extra√Īaci√≥n - originada por el proceso productivo capitalista - y manipulaci√≥n de las conciencias operada por los medios de comunicaci√≥n - entendida como fen√≥meno que envuelve a todo el complejo social - refleja, en cierto sentido, el v√≠nculo de diferencia y continuidad existente entre los diversos momentos del pensamiento del Luk√°cs marxista. Por cierto que en primer plano aparece la diferencia, tanto m√°s en cuanto que Luk√°cs ha buscado constantemente su enfatizaci√≥n; pero ello no significa que el v√≠nculo de continuidad no sea el producto de una teor√≠a sino el resultado del mismo esforzado decurso filos√≥fico de Luk√°cs. No por azar, entonces, tal v√≠nculo de continuidad resulta visible s√≥lo despu√©s de que Luk√°cs ha finalizado su trabajo definici√≥n de una ontolog√≠a marxista. Y es justamente desde la perspectiva de la Ontolog√≠a que he intentado nuclear estas notas para la b√ļsqueda de una clave de lectura adecuada que llegue a mostrar que los elementos de originalidad de Historia y conciencia de clase no se recuperan contra sino mediante la Ontolog√≠a.

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Antonino Infranca é filósofo especializado em Lukács e na filosofia da libertação. Texto traducido del italiano por Gabriel Livov.

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Notas

[ 1 ] G. Lukács, Ontología del ser social, a cura di A. Scarponi, Editori Riuniti, Roma, 1981, p. 11.

* Nota del traductor: utilizamos "objetificaci√≥n" seg√ļn las indicaciones de la traducci√≥n castellana de M. Sacrist√°n (Historia y conciencia de clase, 2 voll, Madrid, Sarpe, 1985) en nota a la p√°gina 46 del vol. 1, donde se aclara que se vierte Vergegenst√§ndlichung por "objetificaci√≥n", dejando libre el t√©rmino "objetivaci√≥n" para "usos no t√©cnico-marxianos". Tambi√©n seguimos sus indicaciones de traducir Ent√§usserung por "alienaci√≥n" o "enajenaci√≥n" y reservar "extra√Īaci√≥n" para Entfremdung, a los fines de mantener una continuidad de sentido con la obra disponible en castellano.

[ 2 ] G. Luk√°cs, Storia e coscienza di classe, tr. it. G. Piana, Sugar, Milano, 1978, pp. XXV-XXVI [trad. cast. de M. Sacrist√°n, Historia y conciencia de clase, 2 voll, Madrid, Sarpe, 1985, vol. 1, p. 46].

[ 3 ] Es suficiente recordar que Lukács construye la estructura teórica de su categoría de trabajo utilizando los conceptos aristotélicos de potencia y acto, de noesis y poiesis (cf. G. Lukács, Ontologia, cit., p. 24).

[ 4 ] Cfr. L. Colletti, Il marxismo e Hegel, Laterza, Bari, 1977.

[ 5 ] La cr√≠tica de Colletti retorna tem√°ticamente en las interpretaciones de Luk√°cs que realizaron sus disc√≠pulos . Cfr., en este sentido, A. Bolaffi, en "Prefacio" a G. Luk√°cs, Il giovane Marx, a cura di A. Bolaffi, Editori Riuniti, Roma, 1978, p. 18. Bolaffi sostiene: "Ciertamente que respecto de Historia y conciencia de clase falta en este ensayo el √©nfasis hegeliano de la identidad entre el acto de la toma de conciencia, el pasaje del proletariado del ser en s√≠ al ser por s√≠, y el proceso revolucionario, entre la descubierta ¬Ďnegatividad¬í absoluta de la condici√≥n proletaria y la emancipaci√≥n universal. Pero coherentemente con √©sta, Luk√°cs ofrece una lectura de la teor√≠a de la alienaci√≥n que resulta claramente unilateral. En efecto, en nombre de la defensa de la unidad de la obra de Marx, √©l aplana el desarrollo interno oscureciendo diferencias que, sin embargo, subsisten entre el planteo que la teor√≠a de la alienaci√≥n recibe en las obras juveniles y la estructura m√°s madura de los Grundrisse y de El Capital, entre la cr√≠tica juvenil de la verkehrte Welt en nombre del hombre como ¬Ďente natural gen√©rico¬í y la formulada en el par√°grafo del sobre el car√°cter fetichista de la mercanc√≠a, esto es, despu√©s de la cr√≠tica de la econom√≠a pol√≠tica cl√°sica y del descubrimiento definitivo del plusvalor. √Čste es por otra parte un viejo error de Historia y conciencia de clase que Luk√°cs nunca super√≥".

[ 6 ] También en la Estética, Lukács utiliza las categorías hegelianas de forma y contenido, de calidad y cantidad en términos invertidos respecto del orden hegeliano. Cfr. G. Lukács, Estetica, a cura di F. Feher, tr. it. A. Solmi, Einaudi, Torino, 1973, p. 193. [trad. cast. M. Sacristán, Estética 1: la peculiaridad de lo estético, Barcelona, Grijalbo, 1982]

[ 7 ] G. Luk√°cs, Storia e coscienza di classe, cit., p. XI [trad. cast. cit., vol. 1, p. 39].

[ 8 ] Es necesario recordar las críticas de los alumnos de Lukács dirigidas al maestro precisamente en este punto. Para Agnes Heller, la herencia aristotélica de la categoría lukácsiana de trabajo es válida sólo en líneas generales; en particular resulta un empobrecimiento categorial. Por otra parte, sin embargo, la crítica de Heller no logra separarse sustancialmente de su blanco polémico, en la medida en que no afronta el nudo central de la relación aristotélica entre praxis y poiesis. Es precisamente en este lugar donde deben buscarse, en mi opinión, los límites de la herencia aristotélica en Lukács, aunque aquí sólo sea posible hacer mención de esta cuestión (Cfr. A. Heller, "Paradigma del lavoro e paradigma della produzione", en Critica Marxista XIX (1981) 4, pp. 103-114).

[ 9 ] N. Tertulian, "Teleologia e causalitá nell’ontologia di Lukács", en Critica marxista XVIII (1980) 5, p. 101.

[ 10 ] Cfr. F. Feher, A. Heller, G. Markus, M. Wajda, "Premessa alle ¬ĎAnnotazioni per l¬íOntologia del compagno Luk√°cs¬í", en Aut Aut (1977) 157-158, p. 11.

[ 11 ] Estas fichas constan de 39 hojas. No es posible saber con absoluta certeza si Luk√°cs ha usado estos apuntes para la reacci√≥n de El joven Hegel, en tanto en el libro Luk√°cs cita la primera edici√≥n de las obras hegelianas (Berl√≠n 1832), mientras que los apuntes son tomados de la edici√≥n de Lipsia de 1909. El hecho de que este Luk√°cs haya tenido este volumen tambi√©n en Mosc√ļ, como gran parte de sus libros, permite pensar que el Luk√°cs ha estudiado la edici√≥n de 1909 y ha citado luego por razones de correcci√≥n filol√≥gica la edici√≥n de 1832.

[ 12 ] Cfr. G. W. F. Hegel, Fenomenologia dello Spirito, tr. it. E. De Negri, La Nuova Italia, Firenze, 1976, vol. II, pp. 120-122 [trad. cast. W. Roces y R. Guerra, Fenomenología del Espíritu, Buenos Aires, F.C.E., 1992, "El mundo de la utilidad", pp. 340-342].

[ 13 ] G. Lukács, manuscrito inédito, Lukács Archivium, hoja 23. Sobre el borde de la hoja Lukács anota también "Metafísica de la mercancía".

[ 14 ] Cfr. G. W. F. Hegel, op. cit., p. 271 [trad. cast. cit., pp. 446-447].

[ 15 ] G. Lukács, manuscrito inédito, cit., hoja 34.

[ 16 ] Cfr. G. W. F. Hegel, op. cit., p. 250 [trad. cast. cit., pp. 439].

[ 17 ] G. Lukács, manuscrito inédito, cit., hoja 34.

[ 18 ] L. Sochor, "Lukács e Korsch: la discussione filosofica degli anni Venti", en Storia del marxismo, a cura di E. Hobsbawm, vol. III, tomo I, Einaudi, Torino, 1980, p. 740. Por otra parte, una relación "de identificación" entre Lukács y Hegel no se limita a la apariencia fenomenológica de Historia y conciencia de clase, sino que puede extenderse a otros aspectos del pensamiento de Lukács. El joven Hegel ha sido leído bajo esta clave por numerosos estudiosos desde puntos de vista diferentes. Aquí me limito a recordar que el carácter "autobiográfico" de la obra ha sido relevado por N. Tertulian ("Appunti su Lukács, Adorno e la filosofia classica tedesca", en Il marxismo della maturitá di Lukács, a cura di G. Oldrini, Prismi, Napoli, 1983, pp. 191-219), por L. Sziklai (Lukács és a fazismus kora, Magvetö, Budapest, 1985) y por I. Hermann (Die Gedankenwelt von Georg Lukács, tr. ted. di E. Kiss, Akademiai Kiadó, Budapest, 1978).

[ 19 ] G. Luk√°cs, Storia e coscienza di classe, cit., p. 222 [trad. cast. cit., vol. 2, p. 110].

[ 20 ] Ibidem, p. 225 [trad. cast. cit., vol. 2, p. 113].

[ 21 ] Ibidem, p. XXVI [trad. cast. cit., vol. 1, p. 47].



Fonte: Especial para Gramsci e o Brasil.

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